Las apuestas no serán ganadas por ninguna de las partes, muy al contrario se perderán oportunidades valiosas de curar y ayudar en el tratamiento a miles de pacientes que por razones económicas no podrán seguir sus tratamientos en clínicas privadas, pues el alto costo de los mismo los obliga a ser peones y carne de mortero para ambos bandos, los médicos que, con justificación o no, le han dado la espalda y el Gobierno, que no entiendo las señas que el pueblo le ha estado haciendo desde hace unos meses.